martes, 19 de enero de 2016

DIAGNÓSTICO DE LOS NIVELES DE LECTURA CRÍTICA


ACTIVIDADES: Lee con detenimiento el siguiente texto y a partir de él desarrolla las preguntas que se establecen como cierre del trabajo.

La comprensión de un texto implica decodificar y analizar el sentido de lo que el autor quería transmitir o comunicar con lo escrito. En la comprensión de textos, se necesita pasar por tres niveles:



NIVEL LITERAL, NIVEL INFERENCIAL Y NIVEL CRÍTICO-VALORATIVO.

NIVEL LITERAL: Se debe comprender lo que dice el texto, de forma global y local. Se entiende el sentido y significado de palabras, frases y párrafos de forma explícita.

NIVEL INFERENCIAL: Interpretar y comprender lo que el autor quiere decir con el texto. Además de comprender el sentido del texto, comprende el para qué o porque lo dijo, es decir la que está implícito en el texto.

NIVEL CRÍTICO-VALORATIVO: El lector valora y evalúa el contenido de lo que el autor escribió. El lector toma una postura frente a lo que dice el texto y para hacer proyecciones sobre lo que podría implicar o suceder, según lo que el autor plantea en el texto.

LOS LECTORES RUMIANTES

Tres son las transformaciones por las que debe pasar el espíritu: camello, león, niño. Esta idea tan cara al pensamiento de Estanislao Zuleta [1] quisiera tomarla como eje para tratar de perfilar la propuesta de lectura formulada por Federico Nietzsche.

Primero camello: idea de trabajo, de respeto, de pesadez, de ponerle la “espalda” al texto. El camello que es también paciencia, parsimonia, “rumia” [2]. Detenimiento. Cuando un lector asume el avatar del camello lo que está haciendo es dejarse hacer por el texto, si me presta la expresión, es una actitud o una actividad pasiva, digestiva, lenta. O, en palabras de Zuleta, es un “habitar el texto”.

Segundo el león: idea de irreverencia, de desapego al texto. De pelea. De confrontación permanente. Ahora es el lector que “azota” el texto, lo oprime, lo retuerce, lo hace suyo. Es el lector que “interroga al texto", que lo subraya, lo abre, lo desmenuza. Leer como león es no aceptar con facilidad cualquier interpretación; es sospechar del texto [3].

Tercero el niño: idea de inocencia, por supuesto, pero también de renovación, de creación genuina. Invitación a convertir la lectura en producto, en escritura. El lector niño ya no tiene la piel del camello que aguanta pasivamente el texto, ni tampoco las garras de un lector presuroso por imponer su subjetividad. Es más bien una invitación a recomenzar, a formular un decir auténtico. La lectura recreativa.

En otras palabras: en un principio hay que “cargar” con el texto, volverlo familiar, rumiarlo, digerirlo, permitirle hibernar en nuestra conciencia; luego hay que enfrentarse a él, desconfiar, ponerlo entre paréntesis, discutirlo; finalmente debemos tratar de producir un texto nuevo, diferente, generar otros textos. El proceso de lectura Nietzscheano va de la aceptación cuidadosa, meticulosa del texto a la desconfianza mayúscula, al análisis concienzudo y pormenorizado, al lector atento. Más el proceso no termina ahí. Nietzsche avanza otro paso: hay que convertir esa confianza y esa sospecha en olvido, para que así pueda emerger, la posibilidad de crear. La lectura, entonces, es sí “que se afirma más allá de la deuda y de la venganza”. Más allá del “tú debes” o el “yo quiero”.

Nietzsche “odia a los ociosos que leen”. La lectura es un encuentro para el cual hay que prepararse psicológica y físicamente; por eso pide lectores especiales, lectores que no se dejen vencer por la primera dificultad; por eso habla en varios de sus escritos de que aún no ha llegado ese tipo de lector. El lector que Nietzsche pide es un lector “total”; un lector dedicado. Con demasiada paciencia de filólogo, que se detenga en cada signo, en cada palabra. Nietzsche, escritor de aforismos, solicita no un deletreador o un decodificador, pide otra cosa, un lector que apenas termine la última palabra de un texto esté próximo a comenzar de nuevo con la primera. De uno a otro estómago. Los lectores nietzscheanos no son lectores de la prisa o el afán. A Nietzsche le gustan los lectores rumiantes.

(…) El sentido final de la propuesta de lectura definida por Nietzsche culmina en la exaltación del texto como problema. Y es en el encuentro personal con la Esfinge textual donde puede verse la calidad del lector, su torpeza o su lucidez, su desidia o su dedicación. El texto Nietzscheano es un texto virtual. Por eso mismo, sólo y en la medida en que miremos las múltiples posibilidades de sentido, la variedad de alternativas del código, sólo así –teniendo esa condición de rumiante, propia de los filólogos- hallaremos la vía o el camino más adecuado para la interpretación de los textos. Con Nietzsche, la lectura deja de ser evidencia para convertirse en enigma.

Conteste las siguientes preguntas:
1. ¿Qué relación hay entre el texto y los tres niveles de lectura comprensiva?
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2. ¿Cómo se debe leer un texto?
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[1] Véase el apartado “De las tres transformaciones” en Así habló Zaratustra, 1983, Alianza Editorial, Madrid, p. 49
[2] El concepto de “rumia” también aparece en el prólogo a La genealogía de la moral, 1983,Alianza editorial, Madrid, p. 26
[3] Estanislao Zuleta, “Sobre la lectura” en Sobre la idealización en la vida personal y Colectiva, 1985, Procultura S.A. Bogotá, p.91



3. El autor del texto “LOS LECTORES RUMIANTES” es
A. Federico Nietzsche.
B. Estanislao Zuleta
C. Rodrigo Lara Bonilla.

D. Fernando Velásquez Rodríguez.

4. La comparación del lector con el rumiante se debe a que el lector debe
A. leer rápidamente y no volver sobre lo leído.
B. releer lo que ya se leyó y volver suyo el texto.
C. morder, tragar, devolver y volver a morder lo que se ha comido.
D. ser un audaz y comprender las cosas de forma rápida.

5. La siguiente frase: “dejamos el libro como libro, el texto como texto y lo empezamos a sentir como propio, como sangre, como parte de nuestro yo”, se aplica a la transformación del
A. niño.   B. camello.  C. león.  D. rumiante.

6. El texto es un problema debido a que
A. todos los textos son de igual de difíciles y complicados de entender.
B. hay que vivir todos los textos, meterse en la lectura.
C. todo texto nos transforma, no volvemos a ser los mismos después de leer.
D. cada texto demanda una estrategia de lectura diferente.

7. El nivel inferencial se relaciona con la transformación del:
A. niño.  B. camello.   C. león.   D. rumiante.

Relacione los conceptos con las definiciones según el contexto de la lectura:

8. Rumiante.

9. Parsimonía.

10.Subjetividad.

11. Filólogo.

12. Avatar.
a. estatua enorme de Egipto.
b. el estudio de las lenguas, las palabras y las literaturas.
c. depende del común.
d. textos cortos, sin importancia.
f. remasticación (que lo desmenuza).
g. amor al saber
h. controla los cuatro elementos.
i. el logos del amor.
j. Depende del punto de vista de la persona.
k. estudia la filosofía.
l. encarnación.
m. tranquilidad para hacer algo.
n. viene del parsel.


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